lunes, 12 de septiembre de 2011

Me llaman machista.

Me llamo Lorenzo, y soy macho.Que pasa.
Lo digo bien orgulloso, soy macho, bien macho, de los que llevan patillas largas y camisa de cuadros, como manda la tradición.
Yo no entiendo de eso de... metrosexual, ni de cremitas, ni de igualdad, y todas esas tonterías que se inventan los que no tienen nada que hacer.
Los hombres son machos desde que los pare su madre, hasta que se mueren.
¿Qué es eso, de quitarse grasa o disimular arrugas?, uno es como es y punto. Vamos, yo en mi vida he perdido el tiempo en esas cosas.
A los diecisiete años me puse a trabajar, como manda la tradición, que "pa" eso nacen los hombres, "pa" trabajar y formar familia cristiana. Eso de los estudios es para los nenazas.
Y a los veinte años, estaba casado con mi señora, con el permiso de Dios y de sus padres. Y en el mismo momento en el que entramos en casa, le dije a la parienta: En esta casa, mandas tú, que yo no voy a perder el tiempo en eso. Lo mio es el ladrillo, y así ha sido durante cuarenta años.
Cuando nació mi hijo Ramiro, le volví a decir: El nombre lo escoges tú, que mi santo padre, dice que es la mujer la que escoge el nombre, para evitar que después le pongan... apoditos y cosas raras. Porque uno cuando nace, se le bautiza con un nombre cristiano... "pa" toda la vida. Es así, como tienen que ser las cosas, como manda la tradición, no estos inventos de ahora, que si los dos deciden, que si los derechos y toda esa sarta de tonterías que hablan los jóvenes. Como me dijo ayer Eusebio, un muchachito que esta aprendiendo el oficio de albañil, va y me dice de que la mujer esta en cinta, y tiene riesgo de aborto y la está llevando a yoga, por no se que historia de la respiración.
Yo "na" más que lo miré y le dije: Parece mentira que con ese nombre tan varonil que tienes, Eusebio; seas tan nenaza. Si la parienta está jodia, descanso como se ha hecho toda la vida de Dios, y tú ha hacerlo todo en casa que "pa" eso eres un hombre.Porque es así.
Yo llegué ayer a mi casa y le dije a mi señora: Qué, no hay comida en esta casa o qué. Y me respondió que estaba cansada.
Coño, tiré el plato y... me la llevé a cenar por ahí, porque para eso está uno, para cuidar de los suyos. Le dije a Ramirito: vistase que nos vamos a cenar.
Y el niño, estaba hablando con la novia. Con la novia.
Pero que es eso de hablar con la novia, sin permiso de los padres de la chiquita. Le dije: Cuelga el cacharro ese, que vas a ver animales sin estar en el zoológico. Y vistete.
Y me sale el niño con  unas pintas, vestido de negro, porque dice que es gótico. Coño, tuve que buscar en el diccionario lo que era. Lo miré, y le dije: Después usted y yo hablamos, que su santa madre esta mala.
Al día siguiente, fui con él a pedirle permiso al padre de la muchachita, y para que supiese que somos gente seria, y que si la niña... vamos que si hay algo raro, aquí está Lorenzo para asumir lo que haga falta.
"Pa" decir la verdad, al padre de la chiquita lo vi un poco nenaza, con unas pintas raras, vamos que iba con la edad que tiene en camiseta y un pendiente en la oreja. Pero yo soy el padre del novio, y respeto cualquier casa cristiana.Ahora... cuando salí le dije a Ramirito: Coño Ramirito, no había otro suegro, joder, que se me van a contaminar los genes de mis nietos y me van a salir raros. Porque de eso de estar cambiando de novia na de na. Uno escoge una mujer "pa" toda la vida.
De allí nos fuimos al cementerio pa darle una lección seria. Lo lleve a ver el panteón familiar, lo paré delante de la foto de los mayores y le dije:
Tú ves a tú abuelo, bisabuelo, tío o demás pariente vestido de negro... Pues no.¿Como van? con su patilla y su camisa a cuadros, como manda la tradición. Y usted, no va hacerme quedar mal, delante de la familia, así que mañana se me quita esas pintas y las quema.
Y el niño, va y me suelta que soy un dinosaurio y un machista.
Lo miré, y le dije: Lo primero se lo que es, lo segundo no. Pero si lleva patillas y camisa a cuadros, entonces es de los mios, y tira pa casa que te voy a meter una que te va a dejar la oreja comunicando, que hay que hacer la comida que tu madre sigue mala, y con la conversadera se han hecho las doce del medio día y los hombres comen a las dos de la tarde en punto, como manda la tradición de toda la vida de Dios.
La daga pensante.

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