viernes, 21 de octubre de 2011

La princesa de los muros rotos.

Más allá de los confines del deseo, existía una tierra de verdes valles de pasión. Bañada por cristalinos lagos de ternura, donde el sediento verso encontraba abrigo y consuelo. Una tierra donde reinaba la inocencia, en un hermoso palacio rodeado de bellos jardines coloreados por la luz de la felicidad convertida en sol.
Más allá de los confines del deseo, existía un paraíso donde un día apareció el conquistador desconsuelo, y con pronta autoridad decidió hacer suyo aquel hermoso lugar.
Volviendo gris el cielo, convirtiendo los verdes valles de pasión en secos rastrojos de dudas, contaminando las cristalinas aguas de aquellos lagos de ternura en amargas y turbulentas.
Encerrando a la joven inocencia, princesa regente de aquel hermoso lugar, en un palacio quebradizo donde ya no habitaba el viajero verso, ni las dulces caricias hacían las veces de compañía de cámara.
Todo se volvió oscuro y gris.
Más allá de los confines del deseo ya no reinaba la inocencia, sino el desconsuelo, acompañado de un séquito de cobardes mentiras. Destruyendo todo lo bello, sembrando campos de odio y dolor, espinas y ninguna rosa.
Triste lugar donde el recuerdo vaga y la esperanza añora.
Triste lugar donde ya no se asoma el viajero verso, ni brilla la luz de la felicidad.
Triste lugar donde la inocencia, convertida en esclava del desconsuelo ,llora aquellos días donde su reino era un paraíso, más allá de los confines del deseo.

La daga pensante.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Bajo el palmar.

Cuentan que bajo el palmar se esconde el eco de batá. Que por las noche, la ceiba es testigo de las risas, historias y llantos de los Lucumí, Karabalí y Yorubas.
Que no es el cantar de un gallo, el que rompe el amanecer, sino el rugir de un león reclamando el regreso de sus hijos.
Cuentan que todavía, la brisa entrega el olor a caña, sudor y melao. Que si te detienes un rato, el eco se convierte en patakín, látigo, ruido de trapiche y central. Que aún de tarde en tarde, se dibuja la silueta del cimarrón en busca de mangos y colmenas de miel.
Cuentan que bajo el palmar se encuentra una historia convertida en tesoro, custodiada por dos palos el negrito y el pierde rumbo. Que si te acuestas sobre sus raíces, escuchas el susurro del mar, testigo mudo de barcos y barcos llenos de dolor y soledad atrapados en grilletes, confinados en bodegas, convertidos en cuerpos inertes, de los cuales arrancaron toda clase de dignidad.
 ¡Cuanto dolor encierran las noche bajo el palmar!
Pero cuentan aquellos que extraviados en la entrada del atardecer descansan bajo el palmar, que el cielo bajo la noche negra se ilumina, no por la luna ni las estrellas, sino por luciérnagas y cucullos, dejando ver a Changó, Oggún, Obatalá, que discuten hasta cuando sus hijos deben de aguantar.
-¡Si esto es prueba del destino, debe acabar!-, exclama Oggún con arrogancia, Changó asiente, Obatalá, rey soberano medita y con voz inquebrantable exclama:
-¡Basta ya, esta noche el corojo se tiene que quebrar!.
Oggún ruge, Changó se levanta, y en el cielo caracoleando una Centella avisa de la llegada de Ollá.
Eleggua siempre dispuesto, el camino ha de encontrar.
-Si es necesario de la tumba los muertos se levantarán- dice un viejo Cubayende que paso a paso entrega su voluntad.
Y en el mar, las olas rugen demostrando la ira de Yemayá.
Los Orishas hablan, los negros duermen, sin saber que al cantío de un gallo, se abre una nueva realidad.
La sangre corre, el machete blande y las notas de un himno suenan al compás del viento haciendo eco en el palmar.

La daga pensante.

lunes, 17 de octubre de 2011

Te invito.

Te invito a amarme sin fronteras ni razones, con el corazón como único sentido, dejando en un estado durmiente los otros cuatro.
Te invito a compartir una vida lejos de edulcoradas costumbres, amandome sin esperar nada a cambio.
No me entiendas ni intentes buscar en mi, la fastidiosa costumbres de desenredar mi mente, dándole lógica razón al porque sufro, lloro o rio.
Te invito a vivir una vida sin más sentido que el que dicte el corazón, vallando a la razón y a la lógica suprema.
Te invito a amarme, sólo a eso. A sentir, a vivir, a gozar en plenitud de la pasión en su estado más primario. A mirar a las estrellas, la luna y el infinito, sin pensar que hay más allá.
No deseo un mañana, ni una vida planificada, ni anillos que simbolicen lo mucho que te quiero, ni exultantes invitados sedientos de lanzar granos de arroz.
Sólo deseo un gesto, un te quiero, una caricia, sentir en mis labios el latir de tu corazón, embriagarme de tu aroma, de tu risa, entregándome en dosis pequeñas de amor.
Te invito a crear un mundo, un universo, un escenario sólo para dos.
A eso te invito, sólo espero que aceptes mi invitación.

La daga pensante.

jueves, 13 de octubre de 2011

Giro en el trapecio.

Entre Demi- plié, Developé y Jeté se ha ido diluyendo mi verdad temprana, atrapándome en una ficticia coreografía de mi misma, encerrada en el ansia de triunfar y ser parte principal de un cartel de neón, soñando con aplausos inmerecidos arrancados a un público inexistente, piadoso e imaginario. Vivo en una irrealidad tan fina como la cuerda de un valiente equilibrista, desandando de audición en audición, recubriendo los espejos con escenarios abstractos para ocultar mis ya flácidos músculos y mi estigmatica piel. Cada Cabriole es una dosis de desconsolado dolor para mis artríticas articulaciones, cada caída un castigo punzante para mi estructura osea, donde ya asoma la diabólica sombra de la neuropatía.
Cada día, una verdad convertida en lágrimas que se aferran a no deslizarse por un desahuciado lagrimal, prisionero de un tiempo olvidado, donde mi belleza suplantaba la inexistente virtud de la mujer que nunca supo dominar el tu-tú y la zapatillas, pero deseosa de halagos, flores y protagónicos papeles negociados bajo el amparo de las sábanas de algún que otro sádico empresario, que buscaba en mi satisfacer su egocéntrico yo varonil con promesas jamas cumplidas, convirtiéndome en una bailarina de cama y no de escenarios.
Deseosa de ver alumbrado con luces de neón su nombre, acompañado del compás e interminable aplauso de un público presente, amante de lo bello. Alejada de la tensa cuerda del fracaso donde camina mi mente en busca de un éxito que hace años olvido mi cuerpo.

La daga pensante.

lunes, 10 de octubre de 2011

Entre el vacío y el todo.

Vivo en el vacío, entre el todo y la nada. Reina regente de un universo inexacto, insumisa de gobiernos y reyes, esclava de mi perfecta locura, ajena a hipotecas y destierros, desnuda de marcas y prejuicios, sin ley ni dioses adoctrinantes.
Vivo en mí y para mí, en mi palacio de frágil cristal. En una mente delirante observando la vida muy alejada de ella.
Soy un yo distinto, extraño, loco, pero feliz, degustadora fiel de calmantes y cinturones de fuerzas.
Sé que quisieran atar mi cuerpo y liberar mi mente, convertirme en uno más de ustedes, en un peón de un mundo que se desmorona como castillo de naipes.
Pero yo me resisto, no quiero un dios que me guíe ni una patria con fronteras y leyes que satisfacen el ego de aquellos que dominan al sumiso ignorante.
No quiero nada.
Quiero seguir desnuda, lejos de Channeles y pieles bautizadas por Oscar de la Renta. Quiero sentir mi piel como única armadura, y seguir viviendo en un mundo que existe entre el vacío y el todo.

La daga pensante.

Cuando te vuelva a ver.

Cuando nos volvamos a ver te contaré aquellas cosas que he olvidado, te hablaré de mí y de mi frágil corazón.
Te leeré esos poemas que nunca he escrito y te cantaré una melancólica canción.
Cuando te vuelva a ver, te atraeré a mis brazos sin más motivo que imaginar tu piel, y te hablaré al oído para que nadie escuche esas miles de frases que no diré.
Me reiré sin risa, sin motivo, ni porque, y una fina lágrima enjugará mi mejilla recordándome lo que pudo ser y no fue.
Le echaré la culpa al destino, o quizás a mi falta de fe, o aquella tardía luna que salió cuando ya no te pude ver.
Te invitaré a mil viajes y en la rivera francesa tomaremos café, un rissotto en la Toscana y en la fría Bretaña degustaremos un té.
Cuando te vuelva a ver, ya el tiempo no será el verdugo que me haga envejecer, ni las horas las prisioneras de mi niñez.
Será todo tan distinto, no tendré cara ni piel, ni los recuerdos tardíos de las horas en las que no te hayé.
Cuando te vuelva a ver, será todo diferente, hermoso y bello a la vez. Dos almas sin cuerpo ni mente que los detengan, cuando nos volvamos a ver.

La daga pensante.

¿Donde está la niña que habitaba en mi?

Entre asombradas canas y una que otra carismática arruga, me pregunto ¿a dónde han ido mis sueños de infancia?. Aquellos sueños donde yo era princesa en un país sin nombre, a la espera de que un príncipe azul llegara a mi encuentro seduciendome con encantadas poesías.
Ahora que la vida y el paso de los años, se han encargado con pronta autoridad de convertir a mis héroes de juventud en olvidados recuerdos, me pregunto, ¿que ha sido de aquella niña que veía la vida con mágica ilusión, soñando ser bailarina, medico o presidenta de un club de fans?¿o de aquella adolescente que convertía las malas rimas de su novio en románticas poesías, regalando un beso y alguna que otra caricia al embrujo de su Romeo?
¿Que ha pasado dentro de mi?.
¿Donde han ido mis recuerdos?
¿Porque la fría y pesada losa de la realidad, lo sepulta con agónicas dudas y falta de autoestima?
¿Donde ha quedado mi pícara mirada y el reflejo de mi sincera sonrisa?
Ahora que asombradas canas asoman con ansias de colonizar mi cabellera, me pregunto.
 ¿A donde han ido a parar aquellos años donde la inocencia era la reina de mi universo?

La daga pensante.